El verano tiene una fama bien merecida de ser una estación muy dada al “relax” en los atuendos. Cierto. Pero, por esa misma regla, también es muy fácil “levantar” un look con apenas algún detalle. Ahí os van algunas sugerencias si queréis hacer un poco (más) especial vuestra vestimenta en estos meses donde el calor nos aplatana. No sólo luciréis mejor de cara a la galería, ¡vuestra autoestima os lo agradecerá!

Aunque es un tip multi-estacional (es decir, para invierno, verano… cuando sea), en verano no falla. Y es más fácil de lanzarse. Porque una de las ventajas de los meses de más calor es que , también, nos volvemos más atrevidos. ¿Qué cuál es? El infalible rojo de labios. Hay miles de tonalidades en la paleta de rojos para poder encontrar el que mejor te venga. Mis favoritos son los de Nars: Dragon girl (tirando a rosa), Red Square (más anaranjado) y Cruella (hacia granate -> mi favorito de Nars ever) y los de KatVonD #muerodeAmorvegano : Outlaw (por encima de todos los demás… rojo “ladrillo” que lo han denominado… es intensísimo y mate). Santa sangre (“manzana envenenada”) y Underage Red (“Carmín intenso”) también son dos buenos fichajes. En ambos casos, son de larga duración. Los de Nars de aplican muy fácil (son de tipo lapicero grueso). Los de KVD un poco menos, pero merece la pena aplicar y esperar unos segundos por el resultado.  Para las menos atrevidas, uno de mis descubrimientos más recientes y con el que estoy absolutamente encantada de la vida: el bálsamo de labios Pivoine rojo suave de L’Occitane. Existe en transparente y en un rosa tenue de toda la vida…  es una opción. Pero son tan básicos que no sirven para nuestro propósito de ensalzar tu aspecto. Sólo levantarás  la tapa del labial. Eso sí, va a rosca. Par abrir hay que girar (otro mini punto a su favor: no se va a abrir por accidente).  Sin embargo, el rojo da un color no excesivamente cubriente y super nutritivo e hidratante (aparte de SPF 25).  Además, ¡huele a peonzas! Un must.
Tengo en mente otro artículo sobre productos básicos para favorecer el efecto buena cara. Pero con esto no me enrollo más con el tema de maquillaje hoy.

Si tienes melena, ¡enhorabuena! Un moño alto puede , aparte de quitarte mucho calor, darle un toque más ¿elegante? a tu apariencia. Si tu problema es que no tienes mucha cantidad de pelo, es un mal absolutamente salvarle: ¡vivan los donuts! Sí, ésas esponjas de relleno donde sólo tendrás que clavar horquillas mientras lo rodeas con mechones de pelo. Importante: que el color de este maravilloso invento se asemeje al de tu cabello (por si se viera por accidente) y elegir el tamaño. Si no sabes cuál elegir, empieza por el estándar. Los hay grandes para poder ponerte un mono al más puro Carrie Bradshaw.

Si, por el contrario, no tienes el pelo largo, ¡no hay problema! Siempre nos quedarán las diademas. Afortunadamente, son tendencia y las hay de miles de formas, tejidos y colores. Acabarás convirtiendo un  bad hair day en un valor en alza para tu outfit.

El taconazo. Éste es otro recurso totalmente extrapolable al invierno. Pero con el verano, sacamos las sandalias… y eso es un puntazo total para la hora de vestirte, aunque vayas en vaqueros  y/o con básicos. Si no te atreves a caminar por las alturas, siempre puedes decantarte por unas sandalias planas con un toque especial: de tiras metalizadas, romanas… o las benditas cuñas. Pero siempre que no sean excesivamente sosas. ¡Que lo que buscamos es una pieza que levante el  look! Ojito a las chanclas  glamourosas (terciopelo, purpurina, strass, raso…) que nos pueden dar más de una sorpresa.

Uno de los complementos estrella de la primavera han sido los cinturones. Y se quedan este verano. En mil versiones: desde finos hasta corsés. Resaltan tus curvas y aportan color y/o distinción. ¡A atarnos se ha dicho! En la cintura, con cortes imperio… lo que menos verás en esta temporada son a la cadera. Pero cada una conoce sus handicaps, así que seguro que sabrás mejor que nadie donde “amarrarte”.

Otro accesorio que no falla en verano son los pendientes. Como ya comenté antes, en la época estival tendemos a ser más atrevidos y lucir prendas que no usaríamos el resto del año. Un claro ejemplo pueden ser los pendientes. Vuelven en su versión más ochentera, con tamaños que pueden llegar hasta la exageración, colores y formas geométricas. Si no eres tan osada, los aros siempre son un buen comodín.

Para acabar, otro clasicazo atemporal pero que salvará muchos días de verano que no sepas qué ponerte (aparte de feliz):   la petite robe noire , el little black dress  o lo que viene siendo un vestido básico negro que todas deberíamos tener e idolatrar en nuestro fondo de armario porque nunca nos fallará.

Dicho todo esto, seguro que se os ocurren más ideas para ensalzar vuestros atuendos veraniegos. ¡Incluso a mí se me vendrán más a la mente una vez que lo publique!

¡¡Encantada de recibir vuestras dudas y comentarios!! ¡Alehop!

Anuncios