Desde que salimos todos en desbandada a opinar sobre las afirmaciones de Samantha Villar en sus entrevistas de promoción de su libro (¿o es que pensabais que eran por otro motivo? ¿Qué la hace a ella una Diosa de la Maternidad por encima de todas las demás?) tenía pensado escribir sobre el tema en mi blog. Llevo días dándole vueltas porque, al final, estamos fomentando el objetivo buscado que no es más que usarnos como una herramienta de marketing. Pero, lo lamento, como madre , mujer, periodista y lectora / espectadora, no logro reprimirme. Mi conclusión personal es que esta chica es una oportunista y está consiguiendo una difusión y publicidad by the face con todo este debate.

Primero vendió su tratamiento para quedar embarazada … que no lo vi mal para que mucha gente conozca por lo que pasan las mujeres dispuestas a un proceso largo, duro y costoso a tantos niveles. Le concedí el beneficio de la duda aunque, de nunca, su enfoque ha sido el tipo de periodismo que me atrae. Pero lo del libro me parece ya de traca. Instinto o no, o vivía en una burbuja o no entiendo cómo desconocía qué es tener un bebé ( o dos) en casa.

Soy madre. Fue mi opción. Tan respetable para mí como elegir no serlo. Hasta madrastrona me considero muchas veces. Si hacemos un ranking de madres “desnaturalizadas”, seguramente hasta lo encabece. Aunque sí creo en el instinto maternal (ojo, una vez nacido el vástago). Igual que considero que existen otros instintos. La mayoría de las madres tenemos un instinto animal que nos hace proteger a nuestras fierecillas con un fervor inexplicable. Brota. O no brota. Está claro que las mujeres que tiran a su hijo por una ventana o lo paren y lo depositan en un contenedor, pues no lo tienen.

No creo que sera madre sea una vocación. Aunque hay señoras que luchan fervientemente para serlo porque su cuerpo, su mente o vete a saber qué… se lo pide. Para mí no era una vocación. No me sentía abocada a ser madre a cualquier precio. Igual que no considero que tenga una vocación por mi profesión (que me encanta y me reporta satisfacciones). Pero no hubiera sacrificado todo por labrarme un futuro vinculado a mi trabajo. Me parece respetable. Pero tanto como asumir las consecuencias que conlleva.

Se dice que el embarazo en las humanas dura nueve meses para que no sólo el cuerpo geste a ese nuevo ser… sino para que nos vayamos haciendo a la idea de lo que se nos viene encima. Es por esto que, cuando el proceso es más largo porque el embarazo no es “espontáneo”… creo que los padres tienen un tiempo extra para poder analizar y canalizar qué es lo que buscan trayendo un hijo al mundo. Por eso, si cabe, me sorprenden aún más según que testimonios.

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Mi hijo no me ha hecho sentir una mujer completa (etiqueta ridícula donde las haya) en absoluto. Pero me compensa muchos momentos en mi vida. Es un pilar para mí. Fue mi elección , no tuve dificultades para embarazarme y os garantizo que no hemos venido caminando juntos de la mano por una senda de arco iris. Sé que no es mi propiedad pero sí mi responsabilidad mientras no pueda valerse por sí mismo. Pero es que así lo pactamos una vez que decidí ser su madre y él acudió a mi vida.

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