Pues sí, amigurris, staying fit is it. Pero cuando digo fit no me refiero a ser el modelo perfección genéticamente diseñado por Leonardo ni nada similar. Ni obcercarte por un IMC riguroso ni mucho menos. Fit de estar en forma, sano y activar el cuerpo para que carbure la mente de una manera mucho más equilibrada.

En estos días de fiestas y vacaciones llega el “despiporre”. Aparte de comilonas que parece que no acaban nunca, acumulamos el trabajo para final de año, no sólo para las celebraciones típicas de Nochebuena, Navidad, Nochevieja etc. … se nos va el año y pretendemos reunirnos con todos los que no hemos visto en meses… ¡Más empachos! El remate es que se llega a un nivel de lasitud inenarrable. Parece que el sedentarismo forma parte del ritual navideño, sobremesas aparte. Nos movemos menos que las bolas del árbol. Por supuesto, es algo tan socialmente aceptado como la ingesta masiva de calorías, el beber alcohol como si no hubiera otro momento en el año para hacerlo y el gastar cantidades desorbitadas en regalos (muchas veces innecesarios, impersonales y con una relación calidad – precio dudosa).

Todo esto viene porque no hago ejercicio desde el pasado viernes. Y lo echo en falta. Lo necesito. Así que esta mañana he decidido que, como mínimo, iba a estirar un poco. Entre el engorde cual pavo y la falta de actividad física me estaba empezando a notar enquilosada. Echo de menos las caminatas y largo paseos… que no es que sea un método que pueda contrarrestar todas las calorías acumuladas… Pero siempre lo he dicho “mover las piernas es mover el corazón”. Me encanta ponerme mis auriculares y buena música e ir a hacer los recados caminando o poder dar largos paseos a pie o en bici con mi marido y/o mi hijo. Por lo que, estimados, en contra de todas las “leyes” de estas fiestas, voy a intentar instaurar no una tradición sino el no perder las buenas costumbres adquiridas. Y no quiero que sea un propósito de año nuevo. Quiero no perder esa faceta tan necesaria para personas que carburan mentalmente a miles de revoluciones por minuto.

Las vacaciones se componen de ocio y actividades que te hagan sentir bien. Así que ¡allá voy!

El ejercicio no sólo cambia (mejora) tu cuerpo sino también tu mente, tu actitud y tu humor.

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