Lo acordado es deuda y no se nos va a escapar la noche… por muy cortas que sean en verano, son el verdadero filón de las bodas. Por temas de logística y calor, la mayoría de los enlaces se producen en horario de tarde-noche durante el periodo estival.

Como en el caso de las bodas de día, el recurso más infalible es recurrir a básicos. Siempre es mejor ir de menos a más a base de complementos y crear un pequeño fondo de armario que nos saque de estos eventos de la manera más digna y económica posible. Porque, indudablemente, una boda , aunque no seamos los novios ni la familia directa, genera una partida de gastos “curiosa”, a poco que contemos regalo, desplazamientos y otros detalles.

Que el vestido largo se encasilla en los eventos de noche es de facto. Si no quieres fallar, he aquí una premisa primordial: largo, largo, largo. Todo lo contrario que en los enlaces de día, donde el largo está reservado para la novia y, en su caso y como excepción, para la madrina. Esto no significa que si el acontecimiento es de tarde/noche no puedas lucir un vestido de cóctel con mucha dignidad e impecable estilo. Pero si no quieres arriesgarte, a por el largo. Si eres bajita y te asusta el tema de las proporciones, siempre puedes optar por un largo que no tape el tobillo, te permita andar mejor y, además… es bastante tendencia. Esto lo hace un poco más informal… Pero, como casi todo en un outfit no hay nada que, literalmente, un tacón no levante (menuda guasa!).

Siempre es un gustazo poder invertir en un buen vestido de noche. Innegable. Si puedes, quieres y lo encuentras: a por él. Tienes dos opciones: verlo como inversión y amortizarlo en diversos actos y/o disfrutarlo y luego re-venderlo en alguna de las páginas de segunda mano exclusivamente de moda que existen (tipo Chicfy, Vinted…). Si queréis vender por proximidad geográfica, Wallapop, Vibbo… pero son mucho más chabacanas (con cariño) para este tipo de productos.

Mismo caso si estás encaprichada de un vestido de noche de determinado rango: comprarlo de segunda puesta (ni siquiera de segunda mano, mano… porque este tipo de prendas se suelen usar una vez y tendemos a venderlas para poder volver a estrenar).

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Aparte de esto, el low cost para vestidos largos es mucho más accesible de lo que parece. Sólo es cuestión de indagar un poco. Hay vestidos preciosos y con precios más que aceptables en las grandes franquicias y en pequeñas tiendas de tu ciudad.En ambos casos, si tienes poco tiempo, siempre puedes optar por comprar online (si no tienen tienda, la mayoría permiten pedidos por Facebook o teléfono).

Como siempre, podéis dejar vuestros comentario por aquí y/o hacerme llegar vuestras consultas por e-mail a hello@leili.es ¡Es un placer tener tanto feed back!

Buen fin de semana y… ¡Enhorabuena a los casados!

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