4  Después de haber elaborado un estudio de mercado para la compra de unos tejanos para mí misma, me propuse plasmar toda esa recopilación de datos para ponerla a disposión del respetable. Más que nada, porque me llevó unas horas hacer una clasificación mental de todas las variedades de vaqueros disponibles en este momento en el mercado. ¿La ventaja? Será raro que no encuentres lo que busques. ¿Lo complicado? Que te perderás entre pilas de pantalones tratando de localizar los que llevas en mente.

Eso sí, la tendencia predominante es cropped  y/o  flared. Lo que viene siendo, cortos por la pantorilla aproximadamente. O campana de toda la vida.

Pero, hagamos un repaso general para clasificar y optimizar el tiempo que invertimos en elegir este clásico de fondo de armario:

Por la hechura
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Bootcut : silueta super skinny (ceñida) de cintura para abajo y  forma acampanada desde la rodilla hasta los pies. No es una novedad. Hace ya unos quince años eran lo más. Por supuesto, toman su nombre del hecho de llevarlo con botas.

Flared: campana de toda la vida. Parecidos a los bootcut pero mucho más exagerados en la anchura de la “Pata elefante”.

Straight: rectos. Los que menos se ven en tienda, los que siempre van a existir. Los originarios.

Boyfriend: tendencia que se mantiene, seguramente por su extremada comodidad, su toque sexy de pensar que le has robado los vaqueros a tu novio y que, combinados con tacones y/o parte de arrriba al cuerpo o masculino… tienen su llamada a una inusitada sensualidad “improvisada”. El corte es el que se suele denominar en inglés  loose fit. Es decir, holgadosUna de las características del vaquero boyfriend es llevarlo con vuelta. Por aquello de que sea como muy prestado y nos lo creyéramos.

Slim fit o Skinny : el pitillo de toda la vida. Elástico por definición, ajuste a lo largo de toooda la pierna.

Culotte: ya los pudimos observar en otros tejidos en la temporada anterior, pero en esta ocasión llegan al territorio  jeansTodo lo contrario del  slim fit ultra slim fit. Y, además, importante: su largo es justo por debajo de la rodilla o poco más. Y anchos. En plan falda pantalón.

Jegging / Legging: las mallas llevadas al outfit tejano. La diferencia entre Jegging y legging es que el jegging lleva cremallera y botón y el legging, no. Ambos muy ajustados, efecto segunda piel.

Mum: es un regreso a la época de los 90. Vaqueros holgados de cintura subida. Deduzco que se llaman  mum (“madre” en inglés) porque es el típico pantalón que se pondría una parturienta para salir del hospital con su criatura. Te tapan la barriguita y no te incomodan. Se ajustan a la cintura para que no los pierdas y no parezca que vas de prestado, por supuesto.

Girlfriend sí, amigos…. después del boyfriend, llega el girlfriendY es que no nos podemos pasar la vida sisando en armarios ajenos. Este corte está  entre el modelo slim y los boyfriend jeans. Estrechos de rodilla hacia abajo, el efecto relajado se consigue gracias a su cintura baja o directamente ajustada a la cadera. Bien elegidos, favorecen más que los boyfriend, con los que corres el riesgo de parecer una lechuga atada si te quedan excesivamente holgados de cintura/cadera.

Por el efecto
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Push up: ensalzan.
Relax: descansas.

Tiro
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Alto, medio, bajo. La tendencia va por ese orden: prima el talle alto exageradamente en cualquiera de las formas del pantalón. Afortunadamente, para las que sentimos claustrofobia en el ombligo, nos queda el magnífico tiro medio. Apenas queda el auténtico tiro bajo u extra bajo que dejaba la lencería al aire en muchas ocasiones (no hay mal que por bien no venga). Para mi gusto, en el término medio está la virtud. Pero, lo importante: que cada cual elija el que considere que mejor le sienta y favorece.

Por la distribución del tejido y el desgaste
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– Rasgados por las rodillas (dejan las rodillas al aire, sin más).

– Con algunos rotos y desgastes localizados al azar.

– Con tantos rallajos de rotos que parece que te ha atacado una fiera felina.

– Algunos a los que, literlamente, les faltan cuadrados de tela (normalmente por la parte de las rodillas, arriba o abajo).

– Con parches (muy tendencia). Los puedes comprar con los parches incoporados directamente, o hacerte con un lote y tunear tus vaqueros al gusto.

– Con purpurinas, letras que parecen a boli o similares. Como si fueras al instituto y tu madre hubiera lavado el pantalón tras haberte hecho una chuleta con parte del temario o haberte puesto a hacer el gamba con tus amigas y un esmalte glitter.

– Impolutos: sin desgastes, rotos, parches, remiendos. Esta temporada son los menos vistos pero se encuentran.

Por el largo
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Cropped: largo aproximado: un palmo por encima del tobillo. Los hay con o sin dobladillo. Cortados y deshilachados. Esta temporada son lo más. Y mira por dónde, hilo y puntadas que te ahorras. O bien, puedes apañar algunos que ya tengas y adaptarlos.

Ankle: por el tobillo. Pueden ser con cremalleras, botones o simples sin adornos.

Largo “estándar” : los de toda la vida que, rara vez, no tienes que acabar cogiéndoles el dobladillo. Con suerte no te sobra tela para hacerte una falda.

Colores
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Sigue habiendo vaqueros en colores variados, pero los que más proliferan son los azules en todas sus gamas de intensidad y lavados. Y regresa (o se mantienen) el blanco y el negro, sobre todo si es con variedad de rotos. Va desapareciendo el efecto encerado.

Dicho todo esto… ¿con cuál os quedáis? Está claro que “en la variedad está el gusto”.

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