Siempre me he planteado que el no sentir no existe. Aunque te escudes en la indiferencia, ya estás sintiendo algo. Pero reflexionando días atrás, en esos momentos en que intentas encontrar la lógica a determinados comportamientos o actuaciones (o la falta de ellos)… entonces caí en la cuenta de que puede que sí que sea posible de manera liviana. Hay gente que ni siente ni padece. Y no son amebas. Son psicópatas.

Las personas afectadas por una psicopatía tienen una escasa o nula empatía, no contemplan el remordimiento o arrepentimiento y son antisociales porque el mundo ha de regirse por sus parámetros de actuación.

Nuestro ánimo es nuestra manera de manifestarnos en nuestro día a día. Podemos pasar de una emoción a otra: alegría, entusiasmo, tristeza, esperanza, euforia, rabia, miedo, temor, satisfacción… Dependerará de nuestras circunstancias y eso, puede generar un entorno a nuestro alrededor. Pero las emociones son nuestras. Las compartamos o no. Las comuniquemos o no. Pueden ser o no contagiosas. Pero dependen de cada uno.

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