Nuestra historia es algo peculiar. Bueno… todos los novios consideran que así es su periplo. Realmente, así debería ser. Por especial, por particular, por único.

Siempre he querido expresar mis votos, de matrimonio, de unión, de infinitud… aunque nosotros no creamos en el amor eterno. Nos queremos demasiado. Nos conocemos demasiado. Nosotros no hacemos promesas que no podemos cumplir. No se puede enjaular al amor, al igual que no se le pueden poner límites.

Hace ya mucho que nos dijimos lo de la salud y la enfermedad… y que hemos venido cumpliendo nuestro día a día. Pequeñas metas, grandes logros. No ha sido menos en el amor. Ha sido más. Poco a poco. Ciento cincuenta mil días de superación. Cada día reconforta más un abrazo sin palabras. Se multiplica. Y lo fascinante es que seguirá incrementándose por momentos mientras estemos juntos.

No te puedo prometer amor eterno… pero te garantizo que velaré porque nuestra relación se siga basando en el (evidente) AMOR, humor y respeto que nos han traído hasta aquí.

Nadie dijo que fuera fácil. Tampoco imposible.

Juro amarte hasta la extenuación cada día que pasemos juntos. Reir juntos hasta llorar. Respetar tu libertad para que sigas siendo tú mismo, esa persona que me enamoró. Si soy afortunada, confío en que esos días sean todos los del resto de nuestras vidas.

Así sea.

never is too late...

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