Hace unos días, por motivos que no vienen a cuento, alguien a quien aprecio profundamente me puso a recapacitar al decir “no tengo nada”. Esa persona sabe que no es así, pero la desesperación a veces nos nubla el sentido y nos hace hablar más rápido de lo que pensamos.

Fue a raiz de eso que me puse a hacer balance, porque yo sí que no tengo duda alguna sobre las  muchas y  muy buenas “cosas” que hay en mi vida. Tantas por las que merece la pena luchar, o incluso tirarte de la cama algunas mañanas, para empezar el día y estar al pie del cañón.

Lo mejor de todo es que, con esa reflexión, me llegó el primer regalo de Reyes y, no sé, si seguramente el mejor: tengo un saldo positivo en ilusión que desborda cualquier expectativa. Ha quedado demostrado que ni el más “pintao” me lo puede aniquilar. ¿Que por qué?… porque estoy tremendamente bien rodeada. Cada cual, sin plantearlo, tiene su papel. Cada uno aporta a su nivel. Siento mi vida completa y enriquecida.

Sólo espero poder estar a la altura y compensar de algún modo. Porque esto, como las dietas, tiene efecto rebote: si aporto algo positivo a los demás, mi felicidad sube y vuelta a empezar.

Gracias a todos… y sed buenos, o intentadlo, que no es poco con los tiempos que corren. El esfuerzo es un plus que seguro que los Reyes de la Ilusión no dejan pasar en balde.

¡Feliz Noche Mágica!

Anuncios