Hoy ha sido un día muy importante para nosotros. Tras semanas, por no decir meses, invertidos en su proyecto, Pablo ha logrado hacer un sueño realidad. Un sueño que no era otro que regalar ilusión a los niños que están en el hospital y que no disfrutan de la salud y los recursos que él tiene hoy por hoy.

A pesar de ser una idea romántica, solidaria y loable, no ha sido tan fácil como pudiera parecer. Ha habido detractores, rehacios, apoyos a medias, indiferentes… pero también ha habido grandes personas que le han respaldado como han podido.

Desde aquí queremos agradecer a la delegación de la AECC (Asun, que llevas el recordatorio de Pablo como si fuera de tu familia. María Arango, siempre puntual en tus correos…), el coordinador en el Hospital (que es tan alto como buena gente), a Meli y Ana (las encargadas del aula pedagógica), a las que les hemos dado una paliza importante… sin vosotros este proyecto no hubiera cuajado.

Gracias a nuestras familias, que han hecho por entender esta locura solidaria. A nuestros amigos, que nos han alentado para quitar otras telarañas que no nos dejaban centrarnos en esto, que sí que es importante con mayúsculas. A todos los que han aportado no sólo euros, también palabras, gestos, caricias. A los que habéis escuchado repetidas veces los discursos de Pablo explicando que no quería nada, que quería ayudar. A los que no lo entendéis, por respetarnos en todo caso.

Pero GRACIAS sobre todo a Pablo. Como ya te dijimos en el libro de tu Primera Comunión: es un privilegio ver el mundo a través de tus ojos, crecer contigo, aprender juntos.

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