Enseñamos, o procuramos, o deberíamos… a nuestros hijos a que aprendan cuáles son sus limitaciones, sus habilidades… qué campos deben reforzar, qué actividades fomentar o complementar y en qué son realmente buenos (refuerzo positivo). Por eso mismo, debemos bajar o acotar nuestro nivel de auto exigencia como madres. Porque tenemos la tendencia natural a que el ser “madre” acapara todo: trabajadora, progenitora, ama de casa… amiga de nuestros amigos, pariente de nuestra familia… La SúperMamá todo lo abarca. Pero, como en otras facetas personales o profesionales, tenemos que aprender a priorizar y delegar o compartir. Si no, corremos el peligro de desbordarnos por exceso de actividad, falta de tiempo y merma de motivaciones. Una persona cansada, ahita, acelerada… no tiene tiempo de disfrutar y, para remate, seguramente tampoco tendrá tiempo de hacer todo aquello que se propone.

Madre tranquila, niño tranquilo. Madre feliz… Súper Mamá feliz

Buen fin de semana.

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