El camino más difícil es el que nos lleva a nosotros mismos. Puede ser largo, escarpado y hasta tortuoso. Pero no debemos permitir que ello nos prive de contemplar lo que nos rodea. No debemos perder la perspectiva ni dejarnos eclipsar por la proximidad. Programa velocidad de crucero. No corras, no hay prisa. Cada instante cuenta, cada detalle cuenta.

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